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sábado, 24 de enero de 2015

Los secretos de las Sierras Orientales, Cianzo, Zenta, Palca de Aparzo, Coctaca y el Hornocal, Jujuy, Argentina

La tarde anterior había acordado con la gente de Ser Andino realizar una vuelta por las llamadas las Sierras Orientales, engarzando paisajes y pequeños pueblos hasta alcanzar el Abra de Zenta de 4450 metros.
Tomamos la provincial 83, un angosto camino con fuerte pendiente que trepa casi 1000 metros en algo más de veinte kilómetros para así llegar a la primera parada, el caserío de Cianzo.
La diminuta belleza del pueblo rodeado de coloridas montañas cambia rápidamente al despojado paisaje puneño a medida que comenzamos a escalar otros 1000 metros más hasta llegar a Zenta, el punto más alto de la travesía, a partir de allí el camino comienza a bajar en constante pendiente en búsqueda de Santa Ana, puerta obligada para acceder a de la lejana yunga del Calilegua. Nuestro viaje no contempla tal aventura y regresamos ahora por la provincial 73 buscando los pueblos de Palca de Aparzo, Aparzo y Chorcán.
Capilla de Aparzo


Palca de Aparzo
Chorcán

La vuelta termina en el mirador de la Serranía del Hornocal, punto panorámico ubicado a 25 kilómetros de Humahuaca. Las formaciones son parte de un sistema denominado Yacoraite que se extiende desde Perú hasta Salta. Desgraciadamente cuando uno observa los programas de las empresas de turismo nunca ve que las mismas propongan itinerarios alternativos que vayan más allá de la visita al Monumento al Indio, la Iglesia y la interminable espera para que salga el santito del reloj ubicado en la plaza, sin duda tres puntos importantes que bien podrían sumarse a la visita del Hornocal y Coctaca dos sitios próximos a Humahuaca y con suficientes razones de peso para ser mostrados, claro quizás el negocio esté en dejar estacionado el colectivo frente al hotel, hacer caminar a los turistas cinco cuadras por la calle comercial, mostrarle tres atracciones que estén casi contiguas, volver al punto de partida caminando por la otra arteria que ofrece consumos varios y resto del día libre para descansar de tal aventura antes de iniciar la experiencia gastronómica en el restaurante ubicado a 70 metros de nuestro cuarto de alojamiento.


La mejor manera de contemplar la inexplicable belleza del Hornocal es desde el mirador ubicado junto a las antenas, ahora también es posible adentrarse entre sus entrañas, quizás desde tan cerca se pierda la magnificencia del conjunto, no lo sé, pero muy bien valdría darse una vuelta para comprobarlo.


Mi guía de Ser Andino que terminó siendo rosarino y leproso me regaló el bonus de ir a visitar Coctaca.
La pequeña población se ubica a tan solo 9 kilómetros de Humahuaca por un camino horrible, la explicación que intenta darme es que la gente del lugar no quiere la masiva invasión de turistas que pudieran dañar el patrimonio conservado durante siglos, siempre y cuando no tengamos en cuenta los cientos de toneladas de "piedras" que se extrajeron del lugar durante la construcción del ferrocarril a La Quiaca, pero bueno eran otros tiempos y la idea conservacionista no se vislumbraba en el horizonte cercano.
La zona fue el complejo de uso agrícola más importante de América, una extensión de 40 kilómetros de largo por 3,5 kilómetros de ancho dedicado al cultivo y guarda de alimentos duros para toda la población de la zona. Fue construído y mantenido por los miembros de la cultura Omaguaca entre el 700 y el 1400.
El valle presenta una composición del suelo muy apta para el desarrollo de cultivos producto del agua y el reparo de vientos. Mediante el sistema de rotación de cultivos los Omaguaca conseguían distintos productos que intercambiaban con los miembros de otras culturas, quienes le proveyeron de maderas o metales trabajados que utilizaron para el mejoramiento de sus sistemas de riego, producción y almacenamiento.
El complejo de Coctaca fue declarado Monumento Histórico Nacional el 2 de noviembre del 2000.
Todavía se pueden visualizar las áreas destinadas a almacenamiento, riego y producción, lamentablemente hay muchísima piedra suelta que debe datar de la sangría realizada por los constructores de la línea ferroviaria que encontraron en Coctaca un yacimiento de "piedras" muy cercano a la obra.
Vuelvo a Humahuaca, me despido de la gente del Ser y emprendo viaje rumbo a la Provincia de Salta, allí la idea es visitar los pueblos ubicados a la vera de la nacional 51, sobre todo las Ruinas de Tastil, para luego continuar viaje hacia los Valles Calchaquíes por el colosal Abra del Acay con sus 4895 metros


sábado, 17 de enero de 2015

Coranzulí, Rachayte y Pirquitas, día 3, Jujuy, Argentina

El tercer día de Puna estaría dedicado a recorrer Coranzuí y parte de la nueva ruta 40 hasta Pirquitas, para luego seguir viaje a Humahuaca, base para la siguiente aventura.
Salimos por la provincial 74 rumbo al encuentro con el primer caserío, Rachayte, antes una serie de pequeñas lagunas atestadas de flamencos llaman la atención.
Rachayte no escapa al tipo de los otros pequeños pueblos, adobes que se mimetizan con el paisaje, desolación absoluta y la blanca capilla que luce como aplicada en el lugar.
Continuamos viaje trepando ahora la peligrosa cuesta que nos regala vistas espectaculares, trepamos a más de 4000 metros, una altitud que ya no sorprende, el camino luego serpentea entre extrañas formaciones rocosas, con cuevas que incitan a la expedición.
Al comenzar el relato de esta travesía dije que la misma había sido la segunda realizada por la Puna profunda aquella que intentaba alejarse del eje turístico de la ruta nacional 9, y dije también que la misma había sido la causante de viajes posteriores ya contados, ambas cosas son ciertas pero no.
Mi primer travesía en solitario la realicé en 1977, ahí abordé el tren internacional que en ese momento vinculaba Salta con Socompa para después continuar viaje por territorio chileno hasta el puerto de Antofagasta. El segundo encuentro tuvo lugar en 1982, en la ocasión recorrí Mina Aguilar, obteniendo un permiso de visita en San Salvador de Jujuy hecho que me permitió alojarme y comer con los técnicos e ingenieros, ese viaje continuó luego por toda la Bolivia no selvática. La tercer travesía tuvo lugar en 1983, ahí visité Iruya y Santa Victoria (caminando). Lamentablemente la primera aventura está retratada con una rudimentaria cámara Kodak, y la segunda y tercera con la misma, más una máquina nueva con rollos para diapositivas. Desgraciadamente el producto de las mismas no puede ser mostrado, unas por impresentables y las otras porque en verdad no sé si pueden convertirse a papel o digitalizarse. La cuarta experiencia que contiene imágenes de Yavi, Laguna Colorada, Casabindo, Rinconada y Pozuelos quizás alguna vez tenga cabida en la página.
Volviendo a la travesía actual, para el mediodía arribamos al pueblo de Coranzulí ubicado sobre la nueva 40. El pueblo se halla establecido a 4028 metros sobre el nivel del mar, sus habitantes supieron dedicarse por entero a a minería hasta que la misma se agotó y muchos optaron por partir o cambiar de trabajo orientando sus actividades a la cría de camélidos, sobre todo llamas que son muy apreciadas por los compradores. El lugar que tiene equipamiento básico completo ha visto aumentado el número de visitas gracias a la rectificación de la traza de la 40, los entusiastas de la misma recorren su nuevo diseño vinculando Susques con La Quiaca, atravesando Coranzulí, Pirquitas, Orosmayo, San Juan de Oro, Timón Cruz, Oratorio y Cienaguillas para llegar por fín a la populosa ciudad fronteriza con Bolivia.
La imágen que recuerdo con más nitidez tiene que ver con el rojo predominante en todo el pueblo, montañas, casas, pisos y el contraste con el azul del cielo y la cúpula de la capilla. Sobre el silencio y la falta de gente ya estaba acostumbrado, pese a la mayor escala del lugar tampoco había personas en la calle quizás debido a que arribamos pasado el mediodía y pasado el mediodía no da motivos para andar paseando por las callecitas de la Puna.
Pasadas las 13:00 continuamos viaje hacia Pirquitas, la mina está en funcionamiento, pero con una cantidad de trabajadores mucho menor que los empleados en la época de esplendor del emprendimiento.
Superamos los 4200 metros y el paisaje sigue teniendo las mismas características, roqueríos aislados en medio de una Puna tapizada de elevaciones de más de 5000 metros
Nuevo Pirquitas, sobre la 40

Punto fijo

A las 17:00 partimos rumbo a Humahuaca, dejo el Oeste de la Puna para proseguir la aventura ahora cambiando rumbo hacia el Este. Las dos últimas tomas corresponden a un puente ferroviario a la altura de Azul Pampa. Ya en Humahuaca me contacto con una pequeña empresa de turismo para armar una recorrida por los pueblos perdidos tras el Hornocal, llegando hasta Zenta, mañana día 4 me espera ese viaje. Cordero con ensalada para la cena y a dormir en una habitación con veinte camas y un solo huésped.