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domingo, 13 de diciembre de 2015

Por el Sendero Gaucho, Salta, Argentina, días 14 y 15


Utilicé gran parte de la noche para decidir como administrar las 12 horas que que iba a permanecer en Salta, ya que tenía pasaje para las 20:00 con destino final Rosario.
Sabía de la existencia de la ruta provincial 48, un camino de montaña que engarzaba los puntos más significativos de los últimos días del General Martín Miguel de Güemes. El camino es de tierra y las últimas lluvias abundantes suelen dejar marcas mortales en éste tipo de suelos, así que me pongo en contacto con una persona que acepta llevarme hasta donde se pueda. El circuito va desde La Pedrera hasta Cañada La Horqueta sitio donde el prócer salteño se encuentra con la muerte.
A 11,4 km se Salta se halla, como dije anteriormente el primer punto de interés, La Pedrera lugar donde Güemes batalla contra el invasor realista y es herido gravemente. 10 km más adelante nos encontramos con La Quesera, punto en donde los paisanos ayudan al General moribundo.







La Finca La Quesera se ubica a 21 km de la ciudad capital, fue en tiempos pasados punto de hibernación del ganado, centro de reunión de chasquis y puesto de avanzada de las tropas güemesianas. El 7 de junio de 1821, el General muy mal herido durante el combate de La Pedrera, es auxiliado por sus gauchos cuando intentaba escapar a la Finca La Cruz.




3 kilómetros más adelante nos encontramos con la Finca La Cruz, la misma habría pertenecido al padrastro del General, el mismo instaló aquí su cuartel general durante las guerras independentistas. Entre 1816 y 1821 la casa fue escenario de la guerra gaucha, cuartel general, hospital de sangre, campo de entrenamiento militar y Casa de Gobierno.
La casa fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941 y desde 1981 fue restaurada para albergar al Museo de la Vida Rural Salteña


Realmente no hay demasiada información sobre el circuito, quizás por la cantidad de alternativas que propone la Provincia, Cafayate, Cachi, Cabra Corral, la Puna, de todas maneras para hacer turismo aventura hay una muy buena variable porque la ruta te comunica con la localidad de Lumbrera, puerta de acceso al Parque Nacional El Rey.



El caballero que está a cargo del Museo nos dá las llaves para que recorramos por nuestra cuenta todas las instalaciones. Hay mucho para ver y para leer y como ocurre en casi todos estos edificios, falta tiempo para poder hacer una visita completa, así que saco algunas tomas a elementos que me parecen poco usuales.

Filtro de agua






El gaucho encargado del museo distingue con su presencia la hermosa casona de principios del siglo XIX. Nos indica como seguir hasta Chamical, distante unos 10 km pero nos advierte que el camino está en pésimas condiciones, de todas maneras nos sugiere llegarnos hasta una pequeña capilla situada a menos de 2 km de la Finca La Cruz.




Intentamos seguir viaje pero a los pocos metros un enorme badén con agua y alambrado a los costados nos imposibilita la pasada, quizás se podría haber atravesado con una 4x4 o con algún submarino iraní de la tercera guerra mundial, lástima estábamos a tan solo 8 km de Chamical y su capilla donde reposaron por algún tiempo los restos mortales de Don Martín Miguel, muerto el 17 de junio de 1821 en Cañada La Horqueta.
Son casi las 11:00, emprendemos la vuelta por la misma provincial 48, las vistas en bajada son todavía más espectaculares, remarcando lo alto que estábamos. Le indico a mi compañero de viaje que me deje en el centro y acordamos sobre que podríamos hacer por la tarde, convenimos hora y me bajo en la hiper concurrida peatonal, doy un par de vueltas, dudo sobre entrar a algún museo y me dirijo a la zona del MAAM, lo paso de largo y opto por el Centro Cultural América, un edificio construído en 1913, sobre terrenos que pertenecieron a la Compañía de Jesús; fue sede del muy tradicional Club 20 de Febrero, funcionó como Casa de Gobierno desde 1950, hasta que en 1987 se convirtió en Centro Cultural.
Hoy funcionan dentro de él exposiciones de artistas plásticos y referentes de la moda, como así también suele ser usado por la Gobernación para algún tipo de acto o reunión.













Escaleras, vitraux, lámparas, mucho mármol, madera, hierro, esculturas, luminarias, todo refleja el esplendor de una sociedad muy rica, demasiado rica y acotada a principios del siglo XX. Paso por la Catedral y sigo hasta el Museo de Arte Contemporáneo, hay una buena muestra de fotografías y esculturas en un lugar no demasiado cuidado. Almuerzo algo liviano, hago algunas compras y me voy a descansar una hora al hotel.

Imposible no resistirse a San Bernardo

Para las 15:30 salimos nuevamente en busca de dos ciudades de la Ruta del Tabaco y un lugar de fe para todo el pueblo salteño.
Tomamos la provincial 21, de tierra y en regulares condiciones de mantenimiento, rodeada de fincas tabacaleras en pleno Valle de Lerma, el punto de interés resulta ser el oculto pueblito de Sumalao, en donde viven no más de 12 familias dispersas en torno a la gran iglesia que alberga la pintura del Gran Señor de Sumalao. La obra pictórica representa al Señor del Vilque, la misma fue enviada a América junto a otras dos, por el entonces Rey de España Carlos III. La misma reproduce al venerado Cristo, centro de devoción en las ferias peruanas de Vilque.
La historia que sigue tiene muchos puntos en común con otras tantas que han generado con posterioridad impresionantes devociones populares. La mula que traía la imágen desde Puno (Perú) con destino a San Juan, se empacó al llegar a estas tierras, fue entonces que se interpretó que el Cristo deseaba afincarse en ese lugar. Otra versión nos cuenta que el hacendado Don Gabriel de Torres y Gaete, volviendo del Perú traía entre sus equipajes una copia del cuadro del Gran Señor del Vilque para su estancia El Pucará y mientras atravesaba el paraje Sumalao la mula que traía el bulto se desprendió de la formación y se empacó en un lugar, pese a ser azotada para que continuara viaje, de esa manera el hacendado también interpretó que el deseo del Señor era quedarse en ese lugar y así dejó el cuadro bajo un frondoso algarrobo al cuidado de lugareños.
Sumalao ya era en el siglo XVII un importante punto de tráfico rumbo al Potosí, convirtiéndose en la principal feria de mulas del mundo, luego alcanzó renombre cuando por allí pasaron las tropillas de toros que iban rumbo a las salitreras chilenas y finalmente durante el siglo XX fue parte de la Ruta del Tabaco con importantes plantaciones y fincas dedicadas a ese cultivo.






El edificio ha sufrido tantas modificaciones que ha perdido todo estilo, en realidad no hay demasiado valor estético en el mismo, desgraciadamente a las 16:00 de un día martes en Sumalao no había nadie en estado consciente como para intentar pedir la llave para ingresar al templo, también se hace casi imposible fotografiar al cuadro del Señor, ya que se encuentra tras un vidrio oscuro y sin luz, así que la foto que lo ilustra fue tomada de la red. De todas maneras la historia y todo lo que Él representa en el plano devocional es muy interesante y poco difundido por estas latitudes.
Continuamos viaje todavía por caminos de tierra hasta alcanzar la Nacional 68, la misma que te lleva a Cafayate, pero nosotros damos vuelta en sentido contrario buscando nuevamente la ciudad capital. La idea era visitar los templos de El Carril y La Merced.
La refacción del primero es relativamente nueva, data de 1960, su estilo es claramente colonial español y está bajo la advocación de la Vírgen de la Merced.




Como toda plaza norteña es muy bonita rodeada de edificios centenarios y de nuevas construcciones neo coloniales como la Municipalidad.
La última parada del viaje la establecemos en La Merced, otro pueblo del tabacalero Valle de Lerma.


La Iglesia Nuestra Señora de la Merced, fue donada por Lola Aranda, la ciudad se ubica a la vera de la ruta 68 a 23 kilómetros de Salta y a 1805 sobre el nivel del mar.



Viejos pupitres arrumbados

A las 17:05 saco la última foto, para las 18:00 ya estaba de vuelta en el hotel, armo la mochila y el bolso, me baño y espero pacientemente las 20:45 hora de partida del ómnibus a Rosario.

El día 15 me toma en la terminal de Santiago del Estero, de allí en adelante la odisea de la Nacional 34 con sus 15 millones de camiones. Paramos pasadas las 13:30 a almorzar en Totoras a 67 km de mi ciudad, contrariamente a lo que suele suceder en estos paradores la comida fue muy abundante, pero no la disfruté porque quería llegar, algo dentro de mí apuraba el viaje. Arribé a la Estación Mariano Moreno a las 16:00. Toda la travesía había resultado ser muy intensa, cada lugar, cada día, fue una experiencia nueva y extrema que me sirvió y mucho para probarme, tomando el desafío de la incomodidad, lo impredecible, el fastidio y esa sensación de siempre estar al límite.



Exactamente 10 días después de haber arribado la salud me jugó una doble mala jugada, quizás pueda tomarlo como una nueva aventura, quizás hasta pueda numerarlo como el viaje 159, viaje que se me antoja será largo, muy largo y con final incierto.