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sábado, 3 de enero de 2015

Valle del Encanto, Guandacol y el secreto de la montaña, día 11, La Rioja, Argentina

La última jornada me servirá para conocer un pequeño tramo de la nacional 40 que nunca antes había transitado. Con Villa Unión-Guandacol tengo recorrido más del 90 % de la sección norte de la columna vertebral del país. Partimos con Willy Reinoso, hombre de la Dirección de Turismo que oficiará de guía en esta breve recorrida por los alrededores de la villa.
La primera parada la establecemos en el Valle del Encanto, un sitio que guarda geoformas muy especiales como la copa del mundo y el sombrero mexicano, caminar por el lugar me remite a la aventura de ayer, ya que los paredones rojizos se asemejan al conformado por el estrato Rastros. Huellas de guanacos, zorros y pumas, mas la visión de pequeños lagartos notifican que el lugar posee una gran biodiversidad.
El 10 grabado sobre el Arco Iris, los sombreros mexicanos, la copa del mundo, premoniciones que datan de 230 millones de años, pienso que el tema podría será motivo de investigación para la gente de Alienígenas Ancestrales, y si el Diego fuera extraterrestre, valen los goles hechos por un ser de otra galaxia, mejor seguimos viaje buscando Guandacol y sus secretos.

Gracias a los ríos La Troya y El Nacimiento los suelos aledaños a la localidad son muy fértiles, resultando aptos para el cultivo de cereales y frutas. Toda la comunidad se halla bajo un manto verde que la convierte en un verdadero oasis en medio del desierto. Bellas y sólidas construcciones abundan en su planta urbana, que conserva en malas condiciones la casa en donde pasó su infancia el caudillo Felipe Varela.
La iglesia San Nicolás de Bari, la plaza San martín y el Olivo Histórico que cobijó bajo su sombra a los soldados del Ejército de los Andes que marcharon de La Rioja a Copiapó en 1817, conforman otros atractivos de indispensable visita.
Nosotros seguimos viaje en búsqueda de la Mina San Bernardo. En 1890 una compañía francesa se establece en el lugar que hoy ocupa San Bernardo, extrayendo del cerro Urcushum, Mina La Helvecia, plata y plomo. Después de la primera guerra mundial se hace cargo de la propiedad un banco, hasta que en 1933 Juan Tuercke le compra el dominio a dicha entidad, dándole el nombre de Establecimiento San Bernardo y Mina La Helvecia, comenzando a extraer los mismos materiales cargándolos a lomo de burro por la Cuesta de Miranda rumbo a Nonogasta para luego ser transportados por ferrocarril hacia Buenos Aires.
Años después camiones reemplazan a los burros y con nueva tecnología comienzan a explotar zinc, baritina y molibdeno. A finales de los sesenta Juan Tuercke enferma gravemente y para 1976 se paralizan las actividades de la mina. Luego de su muerte su viuda Emmi Martin de Tuercke, una alemana que logró huir de la Alemania comunista (RDA) antes de la implementación del muro de Berlín, intentó seguir al frente del emprendimiento, pero fue recién en 1978 cuando llega su sobrino Reinhart Schroder quién rehabilita la empresa bajo el nombre de Compañía Minera Riojana, dedicándose a la producción de baritina tipo petróleo, pero debido al proceso de beneficio de importaciones llevado a cabo por la dictadura setentista no pudo competir en el mercado, cesando por completo sus actividades en 1990.
Se pueden observar zonas contaminadas con residuos mineros, cierto que son pequeños pero nos pueden dar la idea sobre que ocurre con la tierra cuando aumenta el tamaño de la explotación.



La chimenea y una zona de edificios completan el paisaje de la zona. También funciona en el lugar la antigua casa que en 1890 construyeran los franceses y que ahora funciona como una hostería regenteada por Reinhart.
El Mediodía marca la hora de volver, pasamos por una escuela abandonada y antes de volver sobre la nacional 40 a lo lejos aparece la vista de otra explotación minera, esta vez a gran escala, la Mina Gualcamayo propiedad de la canadiense Yamana Gold. Willy me indica como están bajando el cerro en búsqueda de oro, el mismo es fundido en lingotes y transportado por avionetas. En 2014 la misma inauguró una explotación subterránea. http://www.yamana.com/

El cerro afectado desde lejos
El cerro afectado, zoom mediante

Pasadas las 14:00 abordo el colectivo rumbo a Patquía, ahí deberé esperar unas horas hasta que arribe el otro servicio que me depositará en mi Rosario. Eso fue todo Amigos, 11 días plenos de aventura, 13 en total con los viajes largos y la plena conciencia que vivo en el país más bello y completo del mundo, y como puedo decir esos si tan solo conozco los limítrofes más Perú, bueno porque conozco muy bien que tenemos acá puedo asegurar con hechos lo que opino, más allá de algún lugar puntual en algún lugar del planeta que pueda ser considerado como más bonito o espectacular.

A manera de los títulos finales dejo 1 foto y el recorrido de cada día de aventura

DÍA 1 / Tilcara-Purmamarca-Salinas Grandes-Albardón Castro Tolay-San Antonio de los Cobres-Susques
DÍA 2 / Susques-Catúa-Salar de Pocitos-Desierto del Diablo-Tolar Grande
DÍA 3 / Tolar Grande-La Casualidad-Mina Julia-Quebrada del Agua-Caipe-Salar de Arizaro-Tolar Grande
DÍA 4 / Tolar Grande-Cono de Arita-Antofalla-Botijuela-Las Quínuas-Antofagasta de la Sierra-El Peñón
DÍA 5 / El Peñón-Cráter del Volcán Galán-Salar del Hombre Muerto-Mina Incahuasi-Antofagasta de la Sierra-El Peñón
DÍA 6 / El Peñón-Campo de Piedra Pómez-Las Papas-Mesada de Zárate
DÍA 7 / Mesada de Zárate-Ciénaga-Antinaco-Palo Blanco-Dunas de Tatón-Medanitos-Fiambalá-Termas
DÍA 8 / Fiambalá-Lagunas del Pissis-Fiambalá
DÍA 9 / Fiambalá-San Fernando del Valle de Catamarca-La Rioja-Villa Unión
DÍA 10 / Villa Unión-Ciudad Perdida-Cañón del Arco Iris-Villa Unión
DÍA 11 / Villa Unión-Valle del Encanto-Guandacol-Mina San Bernardo-Villa Unión-Patquía


FIN



La Ciudad Perdida y El Cañón del Arco Iris, día 10, el final perfecto, La Rioja, Argentina

El viaje hasta la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca fue algo incómodo, mucho calor sofocante, una situación inimaginable durante los pasados días de travesía. Durante el trayecto no dejaba de pensar como reescribir el final de la película ya que tal obra maestra no se merecía quedar trunca, o con final abrupto o imprevisto, ese golpe de efecto a veces sirve para un thriller de Hollywood, pero no para el cine que a uno le gusta y propone.
Un rápido paseo por la peatonal capitalina, un rico café y por lo menos la certeza de haber encontrado la locación para la última escena, la misma transcurriría en La Rioja, donde y como no sé, habrá que llegar hasta allá para investigar un poco más.
El próximo escalón fue llegar hasta la ciudad de La Rioja en búsqueda de la combinación hacia Villa Unión, ciudad a la que arribé a las 17:00, dieciséis horas y media después de haberme despedido del Gran David y su familia. Recuerden que éste viaje se está desarrollando en el 2011, hace cuatro años atrás hablar de Corona del Inca seguramente refería al nombre de una casa de regionales ubicada en las adyacencias de la plaza central de Chilecito, ahora el destino extremo se ha hecho un poco más conocido pero siempre sigue siendo de riesgo por la altura que propone, 5551 metros. Desgraciadamente para esa época, 4 de abril, las dos empresas que organizaban la subida ya no lo hacían por el peligro que significa quedar varados allá arriba durante una tormenta, así que tuve que desechar el primer final que hubiera estado a la altura del resto de la película.
En la Dirección de Turismo me atendieron de maravillas, ahí me dedicaron su valioso tiempo aconsejándome sobre donde podía ir para cerrar una gran historia y terminé decidiéndome por la opción Ciudad Perdida, por lo menos el nombre sonaba a la perfección. Una buena cena y a esperar el día de mañana, todavía estaba a tiempo de cerrar quizás mi mejor film con una escena acorde a la calidad del mismo.
Fin del día nueve, un día sin ninguna fotografía, descanso para todos y todas.
Día 10, para las seis ya estaba levantado en medio de una gran ansiedad, es que el nombre Ciudad Perdida me remitía a tantas posibilidades que no veía la hora que me pasaran a buscar para recorrer los kilómetros que me separaban de tal enigmático lugar. Para las 8:30 llegamos al centro de interpretación, cabe acotar que el circuito así denominado se ubica, viniendo desde Villa Unión más hacia el E de la tradicional entrada a Talampaya. Los guías han conformado una cooperativa y la infraestructura que poseen es mucho menos ampulosa que la ofrecida por la parte privatizada, la que todo el mundo visita y se maravilla.
Los guías me informan que saldremos cuando se conforme el grupo ya que con una sola persona no parten, caramba!. Pasaron las 9:00, las 9:30, llegaron las diez y nada, seguía estando solo, Ariel y Camilo deciden que la hora para partir ya se había excedido y que lo único que podíamos hacer, si yo estaba de acuerdo, era ir con ellos en una recorrida al estilo guardaparques, controlando que todo estuviera en órden, la propuesta cerraba perfectamente. Ya en la combi me consultan si estaba de acuerdo en acompañarlos a realizar la experiencia de vincular la travesía por Ciudad Perdida con otra denominada Cañón del Arco Iris, para ello deberían probar una pasada que comunicara ambos circuitos, ahora la idea sonaba aún mejor, iba a ser el primer mortal en probar una posible comunicación entre los dos trayectos ofrecidos por separado o a través de un largo recorrido en combi.
Salimos y el Famatina de 6250 metros nos desea buena aventura. Paramos sobre el río Mañero, bajo un algarrobo de 600 años para con palas acondicionar una parte del camino muy maltratada por las últimas lluvias, mientras trabajan acuerdan entre ellos por donde habría que experimentar la pasada que comunicaría ambos circuitos.
La idea de vincular ambas formaciones tiene que ver con el hecho que la gente pueda comprobar como van cambiando los colores y las geoformas a medida que fue evolucionando geológicamente la zona en un período que va entre los 250 millones de años del estrato Tarjados, hasta los 220 millones del estrato Chañar.
Durante todo el recorrido siempre me acompañó uno de los guías mientras que el otro iba haciendo el circuito en la combi, ya que es imposible bajar directamente con ella. El primer descenso hacia ese mundo completamente amarronado ofrece vistas espectaculares, tanto mejor desde cierta altura para poder admirarlo en toda su magnitud.


El lagarto luce amenazante desde lo alto de esa pared de calizas grisáceas amarronadas, a media que avanzamos cada vez más tonos rojos comienzan a mezclarse con los tonos más secos de Tarjados, señal que estamos cerca de la zona intermedia, el estrato Rastros de 230 millones de años, en donde el rojo en todas sus variantes se convierte en actor principal.


Y de repente todo se volvió rojo
Esta es la famosa pasada que vincula los dos mundos, no es difícil pero no creo que sea apta para todo público, de todas maneras sea como sea tenía que sortearla para ganarme el Cañón del Arco Iris.
En un momento Camilo me indica que me aparte del camino señalándome un pequeño pasadizo entre las montañas, atrás de ellas y fuera de la vista desde el lecho del río por donde se circula, aparece majestuosa la figura del Guardián del Arco Iris, amo y señor de los colores de este mundo privado tan solo conocido por los guardaparques-guías.

El paso por el planeta rojo es corto y ya aparecen en escena los colores del estrato más nuevo, el Chañar que decora con todos los tonos imaginables la geografía de un lugar verdaderamente alucinante.


Camilo y James Cararón
La mujer dormida
El gigante dormido
El Arco Iris en toda su plenitud
La roca del Diego
La puerta de salida, todo ocurre allá atrás




Creo no haber defraudado con el final elegido, cierto es que todos los méritos se lo llevan la Pacha y Camilo y Ariel por hacer y permitirme escabullir por ese mundo secreto.
Son las 16:00, estuvimos cinco horas y media sumergidos entre formas y colores, en verdad no sé como es la travesía que ellos proponen en la actualidad y tampoco quiero imaginarme todo lo que habrá escondido entre esos recovecos mágicos, tras cada pasadizo se abría una puerta a un mundo sorprendente, inimaginado. Gracias por haberme dejado espiar un poco su fantástico mundo.
La vuelta me permitió decidir que no emprendería el viaje de regreso hoy, habría por lo tanto un día 11, aunque la película ya podía considerarse como terminada.