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martes, 27 de mayo de 2014

Los delirios de Monsieur Clodomir, Santa Ana, Tucumán, Argentina

No pudimos hallar la capilla de Marapa, no dimos con ella a pesar de las explicaciones que nos daban los lugareños, posiblemente se ubique en un sector alejado, junto al río, o quizás simplemente la foto publicada en la red no correspondería a la misma, hecho que ocurre con frecuencia. Aproveché la pasada por Alberdi para tomar unas fotos de la iglesia, cerrada, pero con unas líneas muy atractivas y sensuales.
Seguimos viaje en busca del antiguo paraje Naranjo Esquina, la localidad más pequeña del departamento, pequeña pero con historia, ya que fue posta del "Camino Real" que vinculaba Lima con Buenos Aires. Con la llegada del ferrocarril se creó la estación Naranjo Esquina, a kilómetro y medio de la localidad, sitio que con el tiempo se conoció como Colonia Alberdi y que fue creciendo hasta convertirse en la actual Juan Bautista Alberdi, dejando al pobre Naranjo, olvidado entre el polvo de un camino que de real ha perdido todo el linaje.
Precisamente sobre el camino se asentó la pequeña capilla consagrada a San Roque, que conserva una imágen de más de 300 años de antigüedad, también sobre el mismo y con correr de los tiempos se fueron afincando grandes casonas pertenecientes a las familias más importantes de la región, hoy casi todo luce en ruinas, y para muestra va un claro ejemplo.
Según me contaron, la casa perteneció a un respetado doctor que la habitó junto a su familia, también creían que el galeno tenía más propiedades asentadas sobre el camino, o que por lo menos había más de estos ejemplos desperdigados a lo largo de la antigua vía real.
Las 2 de la tarde y todavía me quedaba por recorrer el territorio de Don Clodomiro.
Santa Ana es un pueblo nacido a la sombra del Ingenio y Refinería Santa Ana, el centro urbano gira en torno del delirante parque mandado a construir por el poderoso señor Hileret, dueño de todo, destinado a su hija.
El diseño del mismo le correspondió al mismísimo paisajista Carlos Thays, dotándolo de especies arbóreas únicas en Sudamérica
El ingenio, es un cúmulo de esqueletos arrumbados, aguardando su destino final de chatarra o escombro, mientras tanto los habitantes de los 17 barrios o colonias como aquí se los llama, lloran todavía el cierre definitivo del coloso y las circunstancias que determinaron su declinación y muerte.
Todo comenzó en 1889, cuando su mentor el francés Clodomiro Hileret, adquirió veintisiete mil hectáreas de tierra para ubicar allí su mega proyecto, con el correr de los años, monsieur logró que su emprendimiento fuera una verdadera ciudad con ferrocarril propio, usina de luz eléctrica, 1800 obreros, 1500 hectáreas de cañaverales y una producción anual de 8 millones de kilos de azúcar y más de 2 millones de litros de alcohol.
La prosperidad llevó a Don Clodomiro a trabar amistad con las personas más granadas del ambiente político nacional, principalmente con Julio Argentino Roca, con quién negoció una importante suma de dinero destinada a financiar la Campaña del Desierto a cambio de un considerable lote de originarios Mapuches, traídos desde la Patagonia trágica, para trabajar como mano de obra esclava.
Restos óseos de un monstruo
Santa Ana se fue convirtiendo en una especie de pueblo en donde muchas cosas sólo tenían explicación dentro del campo del realismo mágico o de la fábula mas bizarra y siniestra, con el único objetivo de salvaguardar intereses económicos y desterrar cualquier atisbo de organización social y protesta obrera.
Dice la leyenda que Hileret hizo un pacto con Lucifer, a cambio que éste cuidara y acrecentara su ya incalculable fortuna. Fue entonces que el diablo le entregó al mismo un perro guardián de ojos celestes llamado "El Familiar", para que velara por la fortuna y el órden establecido, desde los túneles que comunicaban el ingenio con la casa de monsieur.
Se cuenta que la presencia de "El Familiar" se reconocía porque arrastraba unas enormes cadenas de plata y que todo obrero que osaba desafiar el cúmulo de leyes internas que regían el ingenio, terminaba en las fauces del mismo, así el enviado del demonio, o el mito del enviado del demonio, logró en casi cien años ocultar cientos de muertes sospechosas, causadas por el abuso extremo de la explotación y la represión hacia el retobado.
Cualquiera que cruce dos palabras con algún viejo poblador tendrá como premio alguna versión del tema que acabo de contar, la versión que recogí de Don Sosa se refiere que una vez , el hablaba que la ofrenda que hacía el patrón al Familiar ocurría sólo una vez por año, bueno en esa oportunidad, monsieur ofreció a su guardián el servicio de un obrero muy rudo y problemático, que fue llevado bajo engaños hasta la mismísima casa principal, una vez allí Don Clodomiro lo invita a pasar a su "despacho" que no era otro que la habitación en donde "El Familiar" se ocupaba de recibir el regalo anual.
Pasó toda una noche y cuando por la mañana Hileret, abrió la puerta para constatar lo sucedido, el rudo obrero salió despavorido y un imprevisto zarpazo terminó con una oreja del magnate, ensangrentado e impávido consigue que le traigan al imprevisto sobreviviente para comprar su silencio, éste acepta un dinero a cambio de nunca jamás revelar que había sucedido entre esas cuatro paredes. El pacto, según Don Sosa, enseguida se rompe porque el obrero gasta parte del soborno en bar del pueblo y tumbado por el alcohol comienza a gritar que había sido víctima de la maldad de Hileret, poniéndole cuerpo a la leyenda y generando a partir de ese momento la declinación del imperio azucarero.
Durante el primer gobierno del General Perón, éste le expropia el ingenio a Don Clodomiro Hileret, para que la administración estuviera en manos del estado, ocurriendo eso hasta el fatídico 1966, cuando el dictador Juan Carlos Onganía, a través de la Ley de Cierre de Ingenios certificó la defunción del imperio.
El asalto contra la factoría-pueblo se hizo con aviones de la fuerza aérea y con gendarmes llegados para ese menester desde Buenos Aires, entre el 21 de agosto y finales de setiembre de 1966. La toma inicial se consideraba resuelta en un día de acciones, pero la misma se prolongó durante cuarenta días producto de la lucha llevada a cabo por las mujeres de los obreros y por un grupo de empleadas domésticas de personal de la empresa, mientras que los compañeros se sostenían desde adentro del ingenio. Las mujeres resistieron en un cordón humano que envolvió al edificio principal, impidiendo que las fuerzas de ocupación derriben la chimenea e instalaciones. Si bien las mujeres impidieron la destrucción del edificio, tanto ellas como los trabajadores no pudieron impedir el desalojo final con la consiguiente pérdida de los puestos de trabajo. La mayoría de los ocupantes fueron apresados y torturados, sufriendo muchos de ellos el destierro.
En la década de los 70, las instalaciones todavía en pié del ingenio, fueron utilizadas por la dictadura militar instaurada en 1976, como un campo de detenciones clandestino en donde perdieron la vida muchos de los militantes del ERP que habían participado en la experiencia guerrillera del monte tucumano, como también militantes sociales, gremiales y estudiantiles. Fue precisamente el gobierno de Domingo Bussi quién terminó desguazando los edificios que supieron pertenecer a uno de los ingenios más importantes de toda Sudamérica.
El parque del ingenio es un verdadero símbolo del poder que había conseguido Don Clodomiro Hileret.
Cuentan los lugareños que al momento de su inauguración, el mismo se extendía por 8 hectáreas, y contaba con varios lagos sembrados con peces de colores, lagos en los cuales se podía navegar en botes de madera, a los que se accedía mediante una gruta artificial desde donde emanaban chorros de agua en forma de cascada. Invernaderos en donde lucían relucientes las orquídeas mas hermosas, avenidas de limoneros dulces, lagos con cisnes y peces de colores y un sin fin de especies arbóreas importadas de sitios más allá del horizonte.
El parque fue un sueño de María Luisa, la única hija mujer de Don Clodomiro, cuentan que un día la joven ingresó al dormitorio de sus padres y se metió en la cama grande para contarles el sueño tan lindo que había tenido. Ella contó que se vió en medio de un lago con peces de todo tipo, barquitos de colores y una gruta desde donde caían chorros de agua clara y todo eso estaba en medio de un parque poblado de árboles gigantes y flores exóticas. Monsieur luego de escuchar el relato de su amada hija concluyó que para cumplirle el sueño debía enviarla durante algún tiempo al París de sus ancestros, mientras él llevaría acabo la concreción de la onírica visión. Al volver de Francia María Luisa se encontró con el regalo de quince que le había concretado su padre de la mano de Carlos Thays, el paisajista mimado por la afrancesada alta sociedad argentina.
Ficus Bengahelenses, Banyanes de la india, Tipas del monte tucumano, Tarcos, Cipreses de los Pantanos, Palmeras Canarias, especies hoy en día exóticas y únicas dentro del territorio argentino.

Hoy santa Ana vive gracias a la fabricación de ladrillos, actividades agropecuarias y en menor medida al turismo rural y fotográfico. Otro punto relevante en al actualidad lo conforma la Reserva Natural Estricta Santa Ana, se trata de una extensión de 20000 hectáreas intangibles de yunga y selva tucumana-boliviana, la cual no admite visitantes.
Dejo Santa Ana con la impresión de haber estado sumergido en un libro de García Márquez, a esta altura dudaba de todo, del mito, de la fábula, de la lucha, me costaba creer que todo lo que ví y escuché hubiera sucedido, por lo menos que todo hubiera sido real, y ahora que lo revivo y confirmo la historia me parece todavía más increíble.
Vuelvo a Tucumán, me despido de Isidro con la promesa de volver en agosto en búsqueda de un lugar aún más extremo de los hasta aquí retratados, es posible?, sí, es posible, paciencia...

lunes, 26 de mayo de 2014

Planeta Escaba, Tucumán, Argentina

Para aprovechar mejor el día decido salir bien temprano, el feriado puente del 2 de mayo cambia la fisonomía habitual de una jornada hábil, la peatonal está desierta, las oficinas públicas deshabitadas, hay poco tránsito, inclusive en las adyacencias del Parque 9 de Julio. El viaje hasta Juan Bautista Alberdi demanda unas dos horas, durante el recorrido desfilan interminable plantaciones de caña a punto de ser cosechadas, desfilan también ciudades grandes que van perdiendo el brillo e importancia que ostentaban al momento del esplendor azucarero, y como siguiendo una lógica diabólica, el sur tucumano, aunque también exista, parece un poco olvidado, descuidado, digamos no mimado.
Llego a Juan B. Alberdi y a los pocos minutos ya estaba nuevamente en el camino, en búsqueda de la gran presa.
La ruta hacia Escaba se sumerge en un espacio selvático a medida que crece en altura, primero aparece el ex pueblo fantasma de Batiruana, conformado por viviendas construidas para albergar a personal y técnicos, durante la ejecución de la presa, posteriormente el pueblo cayó en el olvido, hasta que ahora nuevamente comienza a revivir de la mano de pequeños emprendimientos hoteleros, que han descubierto el enorme potencial de la región. En Batiruana existe una presa compensadora, con su embalse y aliviadero.
Escaba propiamente dicho se conforma mediante un asentamiento inferior, la zona del dique y un pequeño núcleo poblacional de carácter más rural a lo alto. Voy directamente a la obra, algo me dice que no me va a defraudar.
Los primeros estudios para llevar a cabo este emprendimiento datan de 1913, pero la construcción recién se inicia en 1937, bajo la presidencia de Agustín P. Justo, suspendidas casi de inmediato se reinician en 1943, comenzando su llenado y operación en 1947, durante el primer gobierno del General Perón, alcanzando su nivel óptimo de generación en 1956. El 30 de julio de 1993, Charly, el privatizador, concesiona el emprendimiento a Hidroeléctrica Tucumán S.A, hoy en manos del Grupo Empresario HOLDEC.
Ubicada sobre el río Marapa, posee una longitud de 232 metros, con una altura de 83 metros.
Impresiona el juego de verdes y azules, impresiona la quietud de las aguas del embalse que se convierten en un verdadero espejo, las sombras, las nubes tomando baños de río, las curvas del paredón, una buena interacción entre obra y paisaje.
Sigo viaje hacia Escaba de arriba, un remoto enclave rural rodeado de unas vistas bellísimas, poco conocidas fuera del ámbito local.
Regreso buscando el pueblo aguas abajo, allí me prometen un lugar muy bueno y poco conocido, confío en Isidro, mi ocasional guía por territorio sureño, antes una pequeña parada en busca de información sobre los murciélagos que habitan en el dique.
Bat Colony reza la información, ilustrada por tres fotos que transmiten cierto horror bizarro.

El 22 de mayo de 2013, el dique Escaba fue reconocido internacionalmente como "Sitio de Importancia para la Conservación de los Murciélagos" (Sicom), por la Red Latinoamericana para la Conservación de los Murciélagos (Relcom). especialistas de la UTN, afirman que de los 12 millones de ejemplares que habitaban el área del dique en la década de los noventa, ahora tan sólo sobreviven 1,5 millones.
En 1992 personal de la entonces estatal Agua y Energía Eléctrica, descubrió su presencia en los túneles, y convocó a los expertos de la Universidad que aconsejaron no intervenir ya que estos mamíferos voladores consumían siete toneladas de insectos por noche, muchos de ellos dañinos para la profusa floresta que rodea al dique. Cuando la presa se privatiza en 1993, la firma objetó que los mismos obstaculizaban las tareas de monitoreo del embalse y planeó su reubicación en otro sector fuera de los vanos con techos abovedados que hacían de hogar para la colonia. Para ahuyentarlos se utilizaron reflectores y un químico denominado naftaleno, de ese modo se relocalizaron en un único sitio con una sustancial merma de ejemplares.
Escaba de abajo cuenta con los servicios necesarios como para proveerse de alimentos y bebidas para pasar momentos de descanso, "aunque falta más equipamiento para recibir a más gente", se queja Isidro.
Realmente el área del complejo Escaba luce en tanto su virginidad, pienso en como se contaminó la zona del  Nihuil y no sé si quiero hordas de turistas que siembren el verde con cien mil bolsas plásticas o lleven a los inescrupulosos de siempre a construir amorfos complejos aprovechando la bendición de la masividad.
Seguimos durante un trecho bordeando el lago del embalse desde el otro lado, buscando el sitio que me iba a sorprender, y sí, el sitio resultó ser un puente colgante peatonal sobre un río turbulento.
El hombre, conocedor de la zona, tenía razón el puente colgante es muy fotogénico y el lugar acompaña. Volvemos rumbo a Marapa, la idea es buscar una vieja iglesia de la cual tan solo encontré una imágen en la red, luego vendrán Alberdi, Naranjo Esquina, Villa Hileret, terminando el recorrido en Santa Ana y Aguilares.
El camino regala unas vistas increíbles desde los miradores, atrás queda la presa y decenas de rincones por descubrir, el lugar bien vale otra vuelta, de día, ya que no quisiera ser partícipe del despertar de la Bat Colony in the Bat Dam.