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domingo, 22 de abril de 2012

Mina Julia, un abandono a 5325m snm, Salta, Argentina

La Mina Julia, o también mal conocida como Mina La Casualidad, es una mina de azufre ubicada sobre el cerro Azufre, Lastarría o Estrella, (cualquier nombre puede utilizarse), allí se trabajaba entre los 5225m y los 5885m con temperaturas que en el invierno podían llegar a los 40 grados bajo cero. 16km hacia abajo encontramos al también pueblo abandonado de La Casualidad, en donde se procesaba el material que llegaba de Julia a través de un cablecarril de 15km.
El proceso de cierre del complejo se inció allá por el 1979, como tantos otros sucedidos bajo el gobierno ?dictatorial, produciéndose la paralización definitiva en 1992, como tantas otras sucedidas bajo el gobierno? de Menem, hoy quedan como mudos testigos un camino asfaltado de 60km, el primero en toda la Puna, un pueblo fantasma totalmente equipado y saqueado, y las instalaciones de altura, saqueadas y dañadas por la falta de mantenimiento, en realidad dá pena y fastidio ver como nos hemos constituídos en los más grandes fabricantes de ruinas del mundo, nuestros sitios abandonados son vandalizados y adquieren el mote de ruinas en muy poquito tiempo, hay instalaciones en ese estado con no más de dos años de inauguradas.

sábado, 21 de abril de 2012

Golpeando las puertas del cielo, el camino de ascenso a Mina Julia, Salta, Argentina

Hay toda una serie de fotos que nunca subí a la red, una de esas series pertenece al camino de ascenso a Mina Julia desde el pueblo abandonado de La Casualidad, son 16km que salvan un desnivel de más de 1250m entre paisajes sacados de Marte o Plutón, en post siguientes contaré algo de las dos minas salteñas a orillas de Chile, ahora dejo imágenes que muestran a las vagonetas caídas por la destrucción del cable carril que las impulsaba desde los 5500m hasta la fundición, imágenes de imprevistas formaciones rocosas con fuertes tonos terrosos y una última toma de la montaña de azufre, lejana en su forma, color y aroma.

domingo, 8 de abril de 2012

Ojos de mar en altura, ecosistema con estromatolitos vivos, camino a Tolar Grande, Salta, Argentina

Lo primero que hay que tener en cuenta es que en éstas seis lagunas de altura viven comunidades de estromatolitos, microbios y bacterias como las existentes en la formación de la tierra hace más de 3500 millones de años, son extremadamente vulnerables a cualquier tipo de contaminación y si aquí existen es porque el área es sumamente pura, así que ni se les ocurra orinar, ni escupir, ni tirar piedras o cáscaras de mandarina, mi meterse a ver cuán profundo se vé, ni tirar una linita a ver si pica algo para la cena, puesto que estarían terminando con los últimos vestigios de vida original que quedan el planeta. A continuación va un texto del CONICET que explica la importancia que tiene este área para la comunidad científica planetaria.
"Para cualquier persona pueden ser formaciones salinas, a la vera de increíbles lagunas turquesas en medio de la Puna salteña, a 4.000 metros de altura. Para los científicos de Tucumán que los descubrieron, son fósiles vivientes en un ecosistema único: microbios y bacterias que forman rocas orgánicas, como las que poblaban la Tierra hace 3.500 millones de años.
El Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas (LIMLA) del CCT Tucumán-PROIMI, que depende del Conicet, inició su tarea hace seis años, para estudiar los microorganismos en ecosistemas extremos de la Puna: lagunas, humedales y salares. Son bacterias, por ejemplo, que soportan una altísima radiación solar ultravioleta; que se desarrollan en ambientes de gran salinidad; que viven en medio del arsénico.
Muchas de esas condiciones se daban hace 3.500 millones de años en el planeta. Y como las lagunas y ojos de mar de la Puna conservan características similares, el equipo de la doctora María Eugenia Farías, directora del LIMLA, comenzó a “rastrillarlos” en busca de ecosistemas arcaicos.
Los encontró en la laguna Socompa, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, y en los seis ojos de mar cercanos al pueblito de Tolar Grande, a unos 3.600 metros, ambos en Salta. Se trata de estromatolitos, agrupaciones de microorganismos con algas, vinculadas a formaciones calcáreas, que permitieron cambiar la atmósfera de la Tierra.
Las algas se encargan de producir fotosíntesis, y las otras bacterias reciclan los nutrientes minerales -explica Farías-. Como la vida, al inicio del planeta, era muy difícil, porque no había oxígeno ni capa de ozono, estos tipos diferentes de bacterias formaron colonias, comenzaron a captar el dióxido de carbono y a transformarlo en oxígeno. Al haber oxígeno se formó la capa de ozono y la vida se tornó aeróbica. A partir de eso empezó a evolucionar y diversificarse la vida.
A medida que la Tierra se volvió más estable, los estromatolitos fueron desapareciendo. “Todos son fósiles: forman montañas, por todos lados -los hay en el Valle de la Luna-; son como piedras con capas”, describe la bióloga. En muy pocos lugares del mundo existen estromatolitos vivos, por lo general en ambientes marinos o salados: Yellowstone (EE. UU.), Australia, México, Chile (salar de Llamara, cerca de Iquique).
Esta es la primera vez que se encuentran estromatolitos vivos en altura. “Se dieron condiciones muy parecidas a la Tierra primitiva como para que vuelvan a aparecer: bajo aporte de nutrientes, ambiente desértico, mucha sal, alta radiación UV, y la presencia de carbonato de calcio, para que se formen las piedras”, precisa Farías.
Este descubrimiento abre una puerta al estudio de la vida en otros planetas: “Si se piensa que en Marte hubo algún tipo de vida, el lugar más parecido en la Tierra es el desierto de Atacama y la Puna”, observa la científica. De hecho, el Departamento de Astrobiología de la NASA ha invitado al LIMLA a trabajar en conjunto.
Si bien los integrantes del equipo han hecho varias publicaciones, esta vez los primeros en enterarse fueron los 140 habitantes de Tolar Grande. Antes de la expedición de febrero, Farías se lo comunicó al intendente y al cacique, y realizaron la correspondiente ofrenda a la Pachamama. Tras el hallazgo, los científicos se lo comunicaron al pueblo y, de inmediato, a las autoridades salteñas, para pedirles que protejan estos ecosistemas.
Seis horas de viaje hay hasta Tolar Grande y tres más hasta Socompa, en medio de paisajes magníficos. Farías aspira a que el hecho de conocer que allí existen ecosistemas primitivos le da un valor agregado al potencial turístico, a ser aprovechado por los lugareños, quienes deberían ser formados como guías. Esas magníficas lagunas tienen otro atractivo: la bióloga nunca imaginó que su bautismo de buceo en el Arrecife de Coral, siendo turista, le serviría para sumergirse -trabajosamente, a causa de la sal- en un ojo de mar a 3.600 metros de altura.
De la teoría a la práctica
El LILMA ha aislado en la Puna argentina unas 200 bacterias extremófilas, llamadas así porque producen compuestos que les permiten vivir en condiciones extremas (ver www.limla.com.ar). El conocerlos tiene aplicaciones biotecnológicas
filtros solares
sistemas para reparar mutaciones de ADN
antioxidantes
biorremediación en aguas con alto contenido de arsénico
plásticos biodegradables
aditivos para cosméticos
producción de alimentos fermentados
agentes gelificantes de uso en las industrias farmacéutica y alimentaria
Así que mis Amigos viajeros, a encarar con sumo respeto y cuidado la exploración de las lagunas turquesas.

El Cono de Arita, Salar de Arizaro, Salta, Argentina

Ya la travesía por el interior del salar rojo encarna toda una magia, entrando por el Túnel de Hombre Muerto y conectando con la ruta que nos deposita frente a éste sobrenatural cono de material blando que cambia de tonalidades a medida que el sol imacta de manera diferente sobre él. Aconsejo rodearlo si van a visitarlo poe la mañana temprano ya que se dificulta por el sol del E que pega impiadosamente y lo convierte en negativo, o bién recorrerlo por la tarde con la fuente de luz a nuestras espaldas.
Conviene hecer la travesía hasta Mina La Casualidad por la mañana y por la tarde visitar Arita, y si la idea es seguir viaje internándose por Catamarca, descubrirlo a la mañana para ver cuanto cambia con el sol de frente.

viernes, 6 de abril de 2012

Imágenes del Desierto Rojo, Salta, Argentina

Recordando aquella película de Antonioni de 1964, una geografía opuesta y distante se presentaba ante mis ojos, un planeta rojo, amarronado y rojo bajo la agobiante presión de los cuatromil de la Puna.