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sábado, 24 de mayo de 2014

La sombra del gigante, Ciudad Universitaria abandonada, San Javier, Tucumán, Argentina

El gobierno del General Perón estructuró las medidas de su gestión en el denominado Plan Quinquenal, que entre otras muchas medidas contemplaba una nueva ley universitaria y facilitaba la declaración de utilidad pública de los inmuebles en los sitios que se consideraban aptos para la instalación de un reducto educativo.
El 18 de diciembre de 1948, el gobierno nacional a través de una ley decreto, expropia 17000 hectáreas en la Sierra de San Javier a 36 propietarios particulares, para llevar a cabo la ejecución del proyecto Ciudad Universitaria. El estudio previo realizado por profesionales de la UTN llegó a la conclusión que el predio ubicado en la sierra era el lugar indicado para llevar a cabo el emprendimiento, gestado durante el rectorado del biólogo Horacio Descole, quién había sido nombrado interventor de la Universidad durante 1946.
El conjunto se implementaría en dos sectores bien diferenciados, uno sobre la sierra y otro al pié de la misma, vinculados por un funicular de 2,5 kilómetros de extensión que salvaría un desnivel de 550 metros en 9 minutos.
El grupo principal, ubicado a 1200 metros snm comprendería a los edificios de la Universidad, residencias femeninas y masculinas, centro comunal, áreas de recreación y deporte, un teatro a cielo abierto y un estadio cubierto, el nivel inferior o secundario se ubicaría en el sector conocido como Horco Molle a 600 metros snm, en él se instalaría el núcleo hospitalario, la escuela de agricultura, los institutos de enseñanza secundaria, viviendas y unidades de mantenimiento general.
Las obras que comenzaron con buen ritmo en 1948, comenzaron a paralizarse en 1952, debido a la falta de presupuesto,  la crisis económica y la finalización del mandato del Dr Descole al frente de la UTN.
Para 1955 la parálisis era absoluta, continuando la misma al caer el gobierno del General Perón en manos de la Revolución Libertadora.
De todas maneras, algunos edificios llegaron a concretarse, por ejemplo, 33 viviendas para docentes en San Javier, el acueducto de Anfama que llevaría agua desde estas cumbres al complejo, los quoncets, estructuras metálicas en forma de semicírculo recubiertas en chapa, que albergaban comedores, residencias estudiantiles y las oficinas del proyecto. Además quedaron a medio construir entre otros edificios, el monoblock, gigantesca mole de 130 metros de longitud por 6 pisos en altura, destinado a residencia estudiantil masculina, cabe acotar que en el proyecto original dicho edificio contaba con una longitud de 480 metros!!!.
A esta altura del relato ya se imaginarán por qué comencé mi viaje por Tucumán, acertaron, un edificio abandonado de cuadra y cuarto por 25 metros de altura y un tendido ferroviario deglutido por la yunga bien valen la visita.
Y si a eso le sumamos que aparentemente el edificio se está hundiendo, el panorama redondea la cuota de misterio que uno le reclama a un sitio como éste.
Toda la planta baja se encuentra con agua, así que el ingreso a los pisos superiores se dificulta, hay también un alambrado perimetral que impide el paso y profusos yuyales que impiden recorrer el otro lado largo del edificio.
Los contrastes producidos por la sombra que proyecta el edificio, sumado a una ligera niebla que parecía concentrada sólo sobre el mismo hicieron que todas las fotos tuvieran algún defecto. Lamentablemente el mediodía indicaba que la visita fuera relativamente corta, ya que el circuito que vendría después se presentaba como una incógnita, más teniendo en cuenta que no había nadie en los alrededores para averiguar datos de conveniencia a la hora de encararlo, ya que tanto al Sedero del Funicular como a  la Puerta del Cielo es preferible abordarlos desde abajo, desde Horco Molle, veremos entonces que suerte me deparará el camino.

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