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domingo, 21 de diciembre de 2014

La Gran Aventura, día 1, Petroglifos de Abdón Castro Tolay, Jujuy, Argentina

Durante el receso estival decidí que era hora de mostrar algunos viajes que nunca conté en su totalidad si no
a través de post unitarios o lugares puntuales. El primer trabajo estará destinado a la Gran Aventura, aquel viaje que realizamos con David Torres de Tilcara Trekking por la puna jueña, salteña y catamarqueña, atravesando lugares que todavía permanecen ignotos y perdidos en medio de la más absoluta soledad.
El recorrido será más bien fotográfico ya que muchos datos han quedado en el olvido, pero siempre con algo de información sobre el sitio principal y alguna anécdota sustanciosa.
El viaje se inicia el 27 de marzo del 2011 y tuvo como punto de partida la ciudad jujeña de Tilcara desde donde nos dirigirnos al pueblo de Abdón Castro Tolay para contemplar las barrancas y las pinturas rupestres que allí se encuentran, luego por un camino secundario bordeamos la Cordillera del Cobre rumbo a San Antonio de los Cobres para culminar vía rutas 40 y 52 en Susques.
Cuesta de Lipán
Abdón Castro Tolay

Durante 2010, previo al periplo por el sur boliviano en busca del Salar de Uyuni, con el mismo David intentamos llegar a las pinturas rupestres en medio de una feroz tormenta de arena que provocó que la camioneta quedara encajada en el lecho seco del Río de las Burras, a unos cuatro kilómetros de la nacional 52, sin señal de celular. Con un terrible dolor de cabeza producto del mal de altura y la angustia de rigor caminé ese trayecto todo emponchado para minimizar los efectos de un viento de más de ochenta kilómetros que traía consigo 1 billón de toneladas de arena de los desiertos circundantes. Con el sol casi desaparecido por el fenómeno y la tarde que huía a un lugar más apacible me quedé a al espera de algún vehículo sobre la traza de la ruta nacional, media hora, una hora y ya casi sin luz natural, pasaron junto a mí raudamente un par de camionetas mineras que tuvieron que esquivarme ya que me hallaba en medio de la carpeta asfáltica haciendo señas incomprensibles como un verdadero desquiciado. Desistí en el intento de detener a algún buen samaritano y volví en busca de David, por suerte la tormenta había amainado pero la oscuridad del camino era casi absoluta ya que el cielo cubierto escondía luna y estrellas.
Al llegar al sitio del encajamiento me encuentro con mi amigo haciendo pozos de medio metro de profundidad para colocar la cubierta de auxilio como piso firme para así hacer avanzar la camioneta de unos cincuenta o sesenta centímetros por vez, todavía nos quedaban unos tres metros de arenal y cada uno de los procesos demandaba unos veinte minutos de denodado esfuerzo. Por fin para las diez de la noche pudimos llegar a piso firme para continuar viaje por otro camino rumbo a Susques, olvidándonos por el momento de las pinturas rupestres y los buenos modales, por suerte las seis aspirinas que me devoré habían hecho que desapareciera el dolor de cabeza, como así también todo rastro de inteligencia ya que me encontraba como un ente sin mente.


Las columnas macizas de arcilla conforman unas verdaderas barrancas, allí se puede observar arte rupestre y petroglifos, tanto en pintura como en grabado que datan del período hispánico. La reserva se ubica a unos tres kilómetros y medio del pueblo de Abdón Castro Tolay por la provincial 75.


Entre las pinturas encontramos motivos de aves, hombres, llamas en caravana, pero lo más sorprendente es el mapa realizado en piedra, una roca que contiene una especie de mapa catastral único en su tipo.
Las piezas arqueológicas provienen de originarios pertenecientes a la Cultura Casabindo. El antiguo pueblo de Barrancas fue lugar de paso entre el norte y el sur, contando inclusive con un "ramal" secundario del Camino del Inca.


Desde aquí nos encontrábamos a un paso de Susques, pero David me sugirió dar una larga vuelta por un camino muy poco transitado hasta San Antonio de los Cobres para así alcanzar Susques por la nueva ruta 40, el recorrido que originalmente no estaba previsto fue como un regalo por el incidente del arenal ocurrido el año pasado.
Desfilan así Esquinas Blancas, Rangel, Tipán, con su pequeña iglesia iluminada por un rayo misterioso que se hizo visible al revelar la foto, Corralito y por fin San Antonio, ciudad en la que solo cargamos combustible para seguir viaje por otro camino desconocido para mí



El Volcán Tuzgle


Pasando Sey nos ganó la noche, así que Pastos Chicos, Huancal y el Abra de la Juguetería se hicieron invisibles, no importa, todo lo visto hasta aquí supera cualquier deseo previo.
Llegamos al hotel de Susques pasadas las 21:00, nuevamente el cansancio y la altura comienzan a hacer de las suyas, me siento muy mal, así que opto por un té de coca triple, varias cápsulas de ibuprofeno, un baño de agua tibia y paciencia para no ir a dormir en ese estado. Antes de la media noche el té y las pastillas hicieron su efecto y el sueño gana por goleada, mañana nos espera otra larguísima jornada de puna jujeña-salteña hasta Tolar Grande, segunda parada de la Gran Aventura.




2 comentarios:

  1. Realmente, una aventura! Qué lugares! Absolutamente desconocida para mí toda esta zona. Un privilegio hacerlo a través de tu blog. Qué fotos! Ni siquiera tenía idea de la existencia de estas barrancas, ni de sus restos arqueológicos del 7.000 aC!!! Tuve que ir a investigar a Internet después de ver tu post, porque no salía de mi asombro. Argentina, un país enooorme en el que la falta de rutas, caminos y ferrocarril, la hacen privativa para algunos afortunados aventureros como vos. Por eso: siempre gracias por compartirla. Un beso enorme, y Muy Felices Fiestas, Rodo!

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  2. Creo que fue hasta ahora la gran aventura, porque incluyó lugares que nunca antes había oído hablar de ellos y nunca había visto registros en Internet, lugares completamente desolados sin caminos constituidos, tan solo huellas mineras, lástima y lo asumo como una gran falta, la calidad de las fotos, hasta ese viaje de marzo de 2011 nunca había intentado ir un poco más allá de un buen enfoque, y los retoques de color resultaron un pastiche que en muchos casos no puedo corregir, ahora pienso como hubiera retratado esos lugares con las herramientas que fui adquiriendo en estos últimos tres años, si pueden aceptar ese hecho, en cuanto a la calidad de los lugares seguro van a provocar admiración.
    Querida Amiga, mis más grandes deseos de buenos momentos en familia y mucha paz interior, actos y hechos que te mereces con infinitos creces.
    Abrazo muy fuerte y muchas gracias por el aguante !!!

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